Asociación Civil Creciendo

Fallecimiento del Dr Juan Heinrich -  Homenaje, en las palabras de una paciente

Unos días después del fallecimiento del dr Heinrich, se comunicó con nosotros María Sonia Tomé.
Sonia vive y trabaja en Chaco. Es una paciente adulta (63 años) y tanto ella como sus dos hermanos fueron atendidos por problemas hipofisarios.
Y nos contactaba con mucha nostalgia y ..¡unas tremendas ganas de hablar con el Dr Heinrich….!, (sin saber la noticia con que se iba a encontrar..)
Junto con la noticia, recibió de nuestra parte la propuesta de escribir.
Propuesta que tomó. Y recibió como una oportunidad de expresarle su cariño y agradecimiento.
 
Agradecemos enormemente a Sonia que nos haya abierto su corazón! y compartimos con ustedes sus palabras:

 
Memorias de una paciente…
Al Dr Juan José Heinrich
 
Como les digo a mis hijos y a mis alumnos: siempre se encuentran “modelos  para imitar”  y “modelos para rechazar”.  De todos se aprende. Pero lo importante es que haya “algo” que nos deje huellas, para saber elegir el camino a seguir…
En mi vida encontré la oportunidad de conocer a una persona que, sin saber con el pensamiento pero si con el alma, cumplió con lo que dijo Martin Luther King: ”Si ayudas a una persona a tener esperanza, no habrás vivido en vano”.
Y mi esperanza fue una meta y en una historia entre agujas, análisis, viajes continuos a Bs As,   STH por vía parenteral en largos tratamientos,  etc. Y ya adulta, pude  tener dos hijos hermosos.
En este andar luchamos los tres hermanos y aprendimos a no ser blandos ni tan duros. Aprendimos que la serenidad te hace tolerante y un poco sabio para defenderte.
Defenderte  de qué?: De verte diferente. Pero saber que el espejo te devolvía, no una diferencia física sino un alma triste. En un contexto sociocultural donde debías luchar para mostrar otras diferencias que te harían feliz, mejorando la autoestima.
Y allí estuvieron ellos: mis padres, el Dr Cullen, el Dr César Bergadá y alguien muy “especial” que hoy - cuando ya no está – me hace comprender que hay un obstáculo que se derrumbó, que los conflictos de mi vida se han aplastado y comprendo que  esa persona fue  el artífice de ese efecto esperado:  El Dr Juan J Heinrich.
Es muy difícil escribir memorias porque hay que ser competente para concretarlo ante la lectura de los expertos. Pero solo deseo narrar una parte de mi propia vida y la de mi familia pero en ello sintetizar el eterno agradecimiento a este hombre de bien, con un vivir semejante a un andar sin descanso, fascinado con sus  pacientes  y familiares en el FEI y que pienso que muchas veces se sentiría cansado, pero me enseñó que no se puede dar marcha atrás con los objetivos trazados, que la esencia de la vida es ir hacia adelante.
El Dr Heinrich vivía su mundo para disponibilidad de los que tanto lo necesitábamos. No se cómo deliberaba, yo era muy adolescente y luego muy joven para poder imaginar cómo pensaba.
Pero, cuando después de muchos años lo fuimos a visitar al FEI con mi madre y llevamos un obsequio que hizo que jamás borre de mi memoria  esa sonrisa ( tan feliz  de ver concretado sus objetivos, “su triunfo”): mi parejita de retoños de tres años y de seis meses. Aprecié  que aprendí  lo que me faltaba conocer de él: el Doctor Heinrich pensaba y actuaba con optimismo detrás de ese bajo perfil, con sapiencia, con fe pero por sobre todas las cosas, con el amor al prójimo. Un amor muy especial y que gracias a Dios, creo entender.
Entonces, todo toma forma en esta narración que me costaba iniciar y me encuentro sorprendida  porque entiendo que el Dr, “nuestro  DR” (como decían mis amados e inolvidables padres) me lleva a sintetizar  una permanente  historia de amor y superación,  y que la nostalgia prevalece y me encuentro apasionada por pensar que el Dr Heinrich dejó grandes huellas y que permanece a nuestro lado.
En mi vida profesional también imprimió que debo comprender a mi paciente, para que  una experiencia traumática  sea holísticamente tratada. Y  en una época en que no se hablaba aún de ello, este gran Ser Humano fue un proactivo de ese enfoque, enseñándonos a que los chicos diferentes y los padres de chicos diferentes deben aprender y sentir que hay capacidades y fortalezas para enfrentar las circunstancias de la vida.
Gracias, Dr Juan por ayudarnos a ser personas, avanzar por la vida  enseñándonos  y lograr como adulto  ser  felices.
Sé que debe haber sacrificado muchas horas que pertenecían a  su familia para dedicarse a nosotros, desde la atención directa al paciente. Desde la Docencia, dejando grandes  discípulos. Y desde la Investigación.
Por ello agradezco a su familia por haberles quitado  horas que le pertenecían  para que el padre, abuelo, esposo, etc., pudiera dedicarse a facilitarnos la vida. Aceptando que los problemas existen, pero la imagen del espejo de personas como este Profesional  consigue que entendamos que “la vida es bella”.
 
    ¡¡Gracias, Doc Juan!!
Estoy  segura  que en este momento debe estar saludando con un firme y seguro apretón de manos a mi padre y  un sensible abrazo optimista a mi madre, allá en el cielo.
Gracias a la Asociación Creciendo, por ofrecerme este espacio en su Publicación Periódica.
María Sonia Tome
Paciente con enanismo hipofisario.
Tratamiento iniciado con somatotrofina humana en 1968.
Lugar de origen y domicilio: Presidencia Roque Sáenz Peña. Chaco
Trabajo: Soy Licenciada en Enfermería y me desempeño como ECI en un Hospital Zonal (Licenciada en Enfermería, graduada en Enfermería en Control de Infecciones)  y Docente en  Universidades de Carreras de Enfermería y Obstetricia.
Madres de dos hijos