Asociación Civil Creciendo

La efectividad de trabajar en grupo

Por la Lic Marta Amilibia

Las opiniones y/o artículos contenidos en esta página son a título informativo y no pueden reemplazar de ningún modo la consulta con su médico.

Todos los meses, de marzo a noviembre, Creciendo ofrece sus talleres para padres. Esta modalidad operativa tiene su fundamento en una de las herramientas que permitió al ser humano obtener una de las mejores formas para sobrevivir: la agrupación y la palabra.
Es a través de ellas, que los padres tienen la posibilidad de beneficiarse por medio de la contención que el grupo conlleva, y desarrollar recursos para aumentar la autoestima al poder percibir y poner en práctica el sentimiento de autoeficacia. Ya que en la actividad grupal pueden ser no sólo sujetos acosados por una problemática, sino también sujetos capaces de ayudar a otros.
 Los padres pueden llegar a desarrollar en los grupos la autoobservación, ya que los otros integrantes pueden ser espejos en los que se refleja la problemática de cada uno, logrando de esta manera un primer paso de proyección de lo que los preocupa, lo que permite una cierta elaboración para, posteriormente, introyectar el mismo tema, pero modificado, transformado, enriquecido.
La actividad gregaria suministra, asimismo, la posibilidad de desarrollar la capacidad de relacionarse. No sentirse tan solo en un momento difícil. Al conversar se va dando la posibilidad de mirar hacia atrás, entender, evaluar, aprender.
Cuando hablamos de aprender nos referimos a la posibilidad de reflexionar sobre uno mismo y también a través de la experiencia vertida por el discurso de los otros integrantes del grupo. Por eso consideramos al grupo como agente psicoeducador. 
La coordinación a cargo de un equipo de psicólogas permite proteger y estimular estos procesos ya que lo que cualquiera de las psicólogas resalta, señala, dice, enfatiza u orienta en ese ámbito, resuena con mayor intensidad que en una consulta individual. Es desde el rol del equipo psicológico que se genera la motivación para el cambio, que es estimulado y monitoreado de diversas maneras y permanentemente por el equipo coordinador.
En este proceso habrá lugar para tolerar los vaivenes, sentirse acompañados, no exigidos y es, por lo tanto, también la posibilidad de realizar la experiencia en un laboratorio social de convivencia   y desplegar habilidades sociales. A manera de ejemplo han surgido en los grupos líderes explícitos o no, que señalan a los otros la posibilidad de lograr los cambios, luchar contra las intolerancias o los ninguneos, desarrollar mecanismos de afrontamiento ante las dificultades y la solidaridad.
No olvidamos entre todos estos elementos, el humor, que siempre ayuda a disminuir la ansiedad, la tensión, los miedos y la preocupación y que permite tomar distancia, mirar los problemas con “otros ojos” y desde otra perspectiva o lugar.
El equipo coordinador siempre está atento a lograr alivio sintomático de la angustia emergente, ayudar a valorar otros tipos de cambio, colaborar en el proceso de resignificación de los contenidos, estimular la flexibilidad en los planteos, refocalizar la atención y finalmente colaborar en el aumento de la autoconfianza experimentada por los padres al sentirse ellos también, expertos en el abordaje de los temas que nos reúnen y convocan.