Asociación Civil Creciendo

Las dificultades del crecimiento de la niñez a la adolescencia

Lic. Laura E. Diego

Las opiniones y/o artículos contenidos en esta página son a título informativo y no pueden reemplazar de ningún modo la consulta con su médico.

El niño/a, desde que nace, va construyendo una imagen de su cuerpo y establece una identidad y una relación con él. Esto se va construyendo a partir de las propias sensaciones, y fundamentalmente en relación con los padres y familiares, luego con los compañeros, maestros, ídolos, etc.

Cuando un niño/a es mirado y se le dice, ¡qué lindo sos!, te pareces a tal, ¡qué liero!, ¡qué tranquilo!, ¡qué petiso!; y tantas cosas más, que los padres verbalizan frecuentemente a su hijo acerca de él mismo, esta mirada le va dando una imagen de sí mismo que puede ser positiva o negativa para él.

El niño hasta los diez años acepta estas cualificaciones como que "él es así", pero éstas pueden fortalecerlo en su personalidad o ser denigrantes y conflictivas, y producirle dolor emocional. Este dolor quedará expresado en síntomas tales como inhibiciones, timidez, enojos, rabietas, tristezas o puede no relacionarse adecuadamente con sus amigos y compañeros de la misma edad pues los considera superiores a él.

A partir de los diez años en adelante, el cuerpo, las emociones, los pensamientos y los intereses, son sacudidos por los cambios típicos de la edad. Cambio de estatura y/o forma del cuerpo, peso, que implica este sentimiento de que hay que dejar atrás la infancia, comenzando a despedirse de aquella nenita/o que fueron. La mirada hacia los padres va cambiando, ya no los ven como todopoderosos y comienzan a cuestionarlos.

Sienten preocupación por ser grandes, pues es lo desconocido, crece la rivalidad entre compañeros, por ver quién se ve más grande que otros. Aparece el pudor, la vergüenza y a veces el ocultamiento del cuerpo que cambia (por ejemplo el uso de remeras anchas).

Pero, ¿qué pasa en aquellos niños/as y sus familias, a partir de un diagnóstico acerca de las dificultades del crecimiento?

Los padres y el niño/a sufren un impacto brutal, inesperado, no deseado y preocupante. Se instala un problema que lo llevará a realizar un esfuerzo psíquico, para metabolizarlo y superarlo, para encarar del mejor modo posible el tratamiento a seguir.

El cuerpo, en el área del crecimiento toma un lugar principal, su seguimiento es centímetro a centímetro. Cada día, hasta que se haga hábito, la hormona a inyectar, recuerda de alguna manera el diagnóstico y la dificultad, al igual que los controles periódicos que debe realizarse.

Estos niños tienen un doble trabajo desde lo psíquico, uno enfrentar y metabolizar los cambios descriptos más arriba; se le agrega la espera que deben hacer del crecimiento de su cuerpo que a veces no coincide con el crecimiento mental, que adquieren más rápido que otros niños.

A raíz de lo expuesto, clínicamente se observan las siguientes conductas y síntomas que van de las más graves a las que pasan más inadvertidas:

Lo dicho hasta aquí, sirve como excusa para empezar a conocernos y que podamos iniciar un diálogo permanente acerca de la vida emocional de sus hijos, y por qué no, de ustedes también.

Los saludo y agradezco su participación.

Lic. Laura E. Diego
Matr. 11.117