Asociación Civil Creciendo

Pacientes: ¿qué información buscan y qué hacen con ella?

Las opiniones y/o artículos contenidos en esta página son a título informativo y no pueden reemplazar de ningún modo la consulta con su médico.

Por la Dra. Andrea Alcaraz, Coordinadora de Evaluación de Tecnologías Sanitarias del IECS. (Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria) – (BOLETÍN Nº 62 )
 
Las personas nos enfermamos y la enfermedad nos preocupa. Ante esta situación, buscamos información acerca de la dolencia que nos aqueja. Años atrás, lo que nos decía el médico era suficiente para dejarnos tranquilos. Pero la disminución de los tiempos de  consulta médica, la frecuente ausencia de un médico que nos conozca “de toda la vida” y la exposición a los medios masivos de comunicación ha llevado a que hoy, como pacientes, busquemos más datos para entender qué nos pasa y para ver cuáles son nuestras posibilidades de tratamiento. Esto se ve aún más incrementado con la gran velocidad de desarrollo que adquieren los nuevos medicamentos y las tecnologías para la salud.
Si bien para comprender qué pasa todavía hay quienes consultan al farmacéutico o a un vecino que haya sufrido una enfermedad similar, cada vez son más los pacientes que recurren a Internet para conseguir información acerca de la enfermedad que padecen. En este sentido, una encuesta realizada el año pasado a más de 13 mil personas en 12 países reveló que el 83 por ciento de ellas busca en la web información de su salud, de medicamentos o de condiciones médicas (1).
El problema es identificar cuáles son fuentes de información confiables y cuáles nos ofrecen sólo ilusiones, lo cual es muy difícil si uno no se encuentra entrenado para evaluar la calidad de la información científica y para entender la aplicabilidad de la misma a nuestro caso particular. Muchas veces nos debatimos entre buscar información en  páginas web de sociedades científicas (aún cuando esto implique no entender su vocabulario) o leer de algún blog o artículo de Internet y quedarnos con la duda de la veracidad y el rigor científico de lo que leímos.
Por suerte, en la web están empezando a surgir documentos específicos para pacientes y público en general realizados por instituciones científicas (agencias de evaluación de tecnologías, sociedades científicas, universidades, etc.). Estos documentos permiten comprender -en un lenguaje claro- aspectos básicos y avanzados de una enfermedad y su tratamiento. También están surgiendo organizaciones de pacientes, las cuales se encargan de aunar y verificar información en salud relativa a una enfermedad en particular, así como de compartir experiencias y brindar apoyo.
No olvidemos volver a las fuentes, ser pacientes informados es muy bueno (y hasta casi inevitable en estos tiempos) pero siempre es mejor verificar la información que se nos presenta con un médico de confianza.

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