Asociación Civil Creciendo

Así comenzó todo

 

Todo comenzó el primero de Junio de 1983, a las 5 de la mañana nació María Laura, con cuatro kilos trescientos y 55centímetros de largo. Nació por cesárea después de haber roto bolsa el día anterior. Cuanta felicidad, después de tanta espera, no podía dejar de mirarla y besarla!
Todo duró poco, a las 33 horas de vida comenzó con convulsiones y la tuvieron que trasladar a otra clínica (Bazterrica), ella estuvo cuatro meses internada en neo terapia y yo un mes donde ella nació. Le hicieron de todo y María Laura se moría, hasta que no recuerdo quién me dijo que la viera un endocrinólogo, pero en la clínica no había. Fue así como llegué hasta el equipo del doctor Juan Heinrich, y una médica fue hasta la clínica Bazterrica, la vio, la medicó y en una semana estábamos en casa. El doctor le hizo todos los estudios correspondientes y a los ocho meses comenzó el tratamiento con la hormona de crecimiento.
El diagnóstico fue insuficiencia Hipoficiaria multihormonal idiopática protuberal. Comenzó con todos los reemplazos hormonales sin perder tiempo. Para nosotros fue complicado y triste, pero mi Laura estaba con nosotros y gracias a Dios había un tratamiento.
Pasó por todas las hormonas de crecimiento, desde la humana hasta la sintética con jeringa hasta que llegó la Pen, que es más práctica e higiénica. Hubo momentos en que no crecía bien y
los médicos se ponían mal, ni hablar nosotros. Pero otras veces crecía por demás y ahí si que festejábamos.
Nunca dejó el tratamiento, tuvimos un grupo de padres, con el mismo tratamiento y otros con diagnóstico parecidos. Nos reuníamos en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez el 1º sábado de cada mes. Siempre venía alguna médica o psicóloga. Nos ayudábamos mucho entre todos.
Mi hija fue creciendo, estudiando, haciéndose fuerte.
La familia se agrandó con Juliana que hoy tiene 23 años y luego llegó Juan Manuel que cumplió 18 años .Los tres son muy compañeros. Mi esposo creo que nunca va a superar lo que pasamos con nuestra hija. Pero cada vez que la mira se ve lo orgulloso que está de ella. Yo he llorado, pataleado a escondidas, nunca nadie me vio, ni pedí ayuda, tendría que haberlo hecho.
Hoy formamos una hermosa familia y María Laura es la que nos da siempre ejemplos de vida y nos baja a la tierra, somos muy compañeras y nos queremos mucho.
Por tal motivo les digo a todos los padres que empezaron el tratamiento: valetodo el esfuerzo, verán crecer a sus hijos alegres y fuertes y estarán tan orgullososcomo yo lo estoy de mi hija María Laura”.
                            


                             
                                 Alicia Montero de Morillo (mamá de María Laura Morillo)